Podemos entender la avaricia de muchas formas: el deseo de poseer, desear tener mucho y cuando se tiene desear tener mucho más, avaricia puede relacionarse con la codicia y la mezquindad, no es precisamente compartir, avaricia como lo entendemos es no dejar que las cosas se nos escapen, retener.
En los últimos minutos de The greed de Erich Von Stroheim puede apreciarse la avaricia y muchas otras cosas como por ejemplo la ironía, la contrariedad de la situación, perdidos en medio del desierto, sin agua ni comida, de un momento a otro parecen más importantes las diferencias personales de los personajes que la verdadera preocupación de morir, diferencias a causa del dinero, pero ¿de qué te sirve tener dinero en medio del desierto? A esta pregunta debemos responder partiendo de la base de lo que es más importante para cada quién.
Cuando uno de los personajes queda encadenado al otro moribundo y libera un ave que tenía encerrada en una jaula, se produce la ironía de la libertad ¿de qué me sirve tener libertad en medio del desierto a punto de morir? Todo lo que nos conduce a una situación de avaricia puede llevarnos irreversiblemente a la perdición, no tan solo físicamente o mentalmente, sino también a una pérdida de juicio, una pérdida del alma, algo más interno. ¿De que me sirve haber peleado encarnizadamente por algo que al final no me llevara a nada? Esa es la verdadera pregunta, pero no podemos contestarla hasta que la situación llega a su desenlace e irrevocablemente nos vemos perdidos. La toma de decisiones se nos hace crucial en estos momentos, optar, en este caso se nos hace casi imposible ya que estamos nublados por la codicia de poseer, esta lucha que una vez fue con otro ahora se torna contra uno mismo y nos vemos acorralados en una situación irreversible.
Son muchas las conclusiones que podemos sacar de los minutos finales, optar por matar la única esperanza de salir del desierto con vida, solo por vivir unos segundos más (recuerden que el burro habíase llevado el agua en la cantimplora) este echo nos afronta a la toma de decisiones del tipo ¿morir ahora o después? Pues bien, en el momento no es tan difícil la elección, pero luego de tornarse claro el panorama nos vemos enfrentados nuevamente a la ironía, al absurdo, a la toma de decisiones erróneas y al inevitable fin.
Tenemos entonces a la avaricia como protagonista de la desgracia del ser humano, encarnada en estos dos personajes, la toma de decisiones absurda pero necesarias, que de un momento a otro nos sacan de un problema y nos meten en otro aún peor, la irrevocabilidad de conducirnos a un desenlace inevitable y por último la ironía y el absurdo de haber luchado tanto por algo que al final no te conduce a nada, siendo más, la causa de tu perdición.
Conducidos por la avaricia estos dos personajes: uno medio muerto y el otro que inevitablemente va encaminado a un mismo final; terminan tirados en medio del desierto sin agua, ni comida, ni transporte pero con un saco lleno de dinero.

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